b e R n A t  g u T i é r R e Z :::::

lunes 9 de noviembre de 2009

Trabajito reciente publicado

Esta es la portada que hemos realizado para La sirenas del alma, publicado por Algar Editorial, dentro de la colección de literatura juvenil Algar Joven. Mi agradecimiento a las modelos Cèlia Garcia y Marga García.

domingo 8 de noviembre de 2009

El cine que me dejó K.O.: La trilogía "Tres Colores" de Krzysztof Kieslowski

Inauguro un nuevo apartado en este blog dedicado a las películas que me han dejado K.O. a lo largo de los años. Echando a suertes con cuál empezaba, al final ha salido Azul, del desaparecido (prematuramente) director polaco Krzysztof Kieslowski (1941-1996). Pero no sería posible hablar de Azul sin hacerlo también de las otras dos películas que conforman la trilogía Tres Colores: Blanco y Rojo, así que, ahí van todas de un tirón.

A principios de los 90 viví una etapa cinéfila, casi obsesiva. No sólo me conformaba con ir al cine a ver una peli, sino que a veces me metía en el desaparecido Metropol o en el Cinestudio d'Or de Valencia y me saciaba con una sesión doble de reestreno. Era la época en que todos los fines de semana me hacía con mi ejemplar de la Cartelera Turia, y me tragaba casi todas las fichas y críticas de las pelis para acabar haciendo mi lista de films que no me debía perder. Estudiaba Imagen y Sonido y solíamos quedar algunos compañeros para irnos todos juntos a las sesiones dobles, pero por otro lado también me tragué muchas pelis yo solito, ya que, por estas lindes pueblerinas, parecía ser que si no ibas a ver Terminator 2, resultabas un poco rarito (eso me decía alguna que otra novieta).

En el 94 se estrenó la primera parte de la trilogía Tres Colores, obra póstuma del importantísimo director polaco Krzysztof Kieslowski, el cuál, para muchos como yo, nos resultaba totalmente desconocido (yo tenía 20 añitos). Quizás, a algunos cinéfilos más mayores que yo, ya les sonara Kieslowski de esos irrepetibles ciclos de cine que la 2 de TVE nos ofrecía por la noche, cuando la televisión todavía mantenía cierta decencia e inquietud. En dichos ciclos se pasó hace muchísimos años una serie de 10 películas que Kieslowski realizó para la TV polaca, a finales de los 80, y que tituló: Decálogo. Quizás también les sonara por otro film (interesantísimo) titulado La doble vida de Verónica (1991). Pero bueno, en mi caso, fue con Azul cuando descubrí la obra de este autor único (No Amarás, No Matarás, Decálogo, La doble vida de Verónica, Tres colores).

¿Que me hizo ir a ver una película tan sumamente desconocida?. Mi insaciable curiosidad, como siempre, y sin duda, la presencia en ella de Juliette Binoche, una actriz francesa que por aquel entonces empezaba a hacerse conocida a raíz de una película de Leos Carax titulada Los amantes del Pont-Neuf (1991), pero sobretodo por la sórdida Herida (1992), toda una lección de cine por parte de Louise Malle. Lo curioso de todo, es que esta película era la típica que sólo podrías ver en cines como los Albatros o los Babel de Valencia, y mira tu por dónde, me la encuentro de estreno en el cine Colón de Alzira (a 4 kilómetros de dónde yo vivía), cuando todavía era una sola sala, de esas grandes de toda la vida. Me quedé un poco perplejo: ¡todo un cine para Azul!. Así que no me lo pensé dos veces y me largué una tarde, entre semana, a verla. Por supuesto, ahí estaba yo solito en toda la sala, como si de una proyección privada se tratara. Resultado final: hundido en la butaca, flipando en color azul, durante toda la película.

La trilogía Tres colores parte, precisamente, de los colores que forman la bandera francesa, y cada película, a parte de llevar por título uno de esos colores, tiene como transfondo de la historia, el lema de la revolución francesa: Libertad (Azul), Igualdad (Blanco) y Fraternidad (Rojo). En Azul, Julie (Binoche) pierde a su hija y a su marido (un importante compositor de música europeo) en un accidente de tráfico. A partir de ahí, Julie vive un proceso de liberación (en falso), intentando olvidar, pero que finalmente la lleva a descubrir partes de su vida que desconocía y a tener que finalizar la obra que su marido estaba componiendo para la celebración de un concierto para la Unificación de Europa, cerrando de esa manera la puerta que le une al pasado y empezando así una nueva vida.

Pero, ¿que tiene Azul (y el resto de la trilogía) que la hace tan especial?. Mención a parte de la sobria y enigmática interpretación de Juliette Binoche, lo primero que te llama la atención es la música de Zbigniew Preisner, imponente por un lado (tema orquestal para la Unificación de Europa) y silenciosa, casi imperceptible, como ocurre en algunas de las escenas más interiores de la película. Luego está el planteamiento visual, que a mi me pareció de lo más original, en el que el color que representa la película tiene un papel fundamental a lo largo de la historia y que en cada film aparece representado de una manera diferente: En Azul, el color azul tiene su presencia a través de efectos luminotécnicos como reflejos, destellos imposibles, filtrados a través de objetos translúcidos, iluminación del agua, ambientación fría de las escenas, etc... Pero estos no son los únicos hallazgos visuales (y audioviusales) que la película esconde, ya que toda ella es un conjunto de planos y recursos fotográficos y auditivos tremendamente sugestivos. La escena final con la obra musical acabada y sonando de fondo es, sencillamente, apoteósica.



En el caso de Blanco, (para mí la más floja de las tres), el protagonista, Karol (Zbigniew Zamachowski), se ve envuelto en toda una peripecia cuando su mujer francesa (Julie Delpy) le abandona, perdiendo así el derecho de residencia en Francia y teniendo que emigrar a su Polonia natal dónde también tendrá que empezar de cero en un mundo totalmente nuevo para él, pero sin dejar de pensar en la posibilidad de volver a reencontrarse con su ex-mujer, lo cual convertirá en objetivo de un curioso plan. Otra escena final antológica en la que Karol vive su propio tormento ante la única posibilidad para tener a su amada cerca: encerrada entre barrotes.
En este caso, el blanco es el color predominante, y para ello se recurre a la misma ambientación y la captación de los espacios naturales, ya que toda la película tiene un tono blanquinoso, propio de un día con neblina, y en el caso de las escenas de Polonia, la nieve y el hielo, forman parte fundamental en la gran mayoría de los planos exteriores. La música de Preisner, como en Azul, importantísima.

De esta película, lo que más se me quedó fue mi accidentada entrada a la sala de los Albatros dónde se proyectaba. Llegaba tarde y entré cuando ya estaban proyectándose los títulos de crédito iniciales (algo que odio que me pase). La sala estaba a oscuras y más aun cuando yo venía del exterior y mis ojos todavía no se habían acostumbrado a la tenue luz de una sala de cine. Si habéis ido a los Albatros, os sonará, que estas salas tienen dos pasillos laterales separados del graderío por una especie de valla. Bueno, el caso es que en entrar no me acordé de dichas vallas y lo único en que me fijé es en una butaca vacía bien situada que pude distinguir. El caso es que me dirigí raudo y veloz a por la butaca, y choqué con la valla, la cuál me llegaba a la altura de la cintura, y con lo cuál caí de bruces al otro lado de la misma. ¡Joder! menos mal que la sala estaba a oscuras y no me vieron la cara, porque la vergüenza que pasé fue brutal. Lo mejor de todo es que una vez sentado no podía evitar reírme de mí mismo imaginándome como me habrían visto desde el graderío, dando la vuelta sobre mi propio eje, y cayendo de cabeza en el suelo...




Y finalmente llegamos al insuperable broche final de la trilogía, Rojo, posiblemente la más compleja de todas, y la más interesante en cuanto a recursos cinematográficos y escénicos. En esta ya no fui solo... Rojo nos cuenta la compleja relación fraternal que nace entre una modelo (Irene Jacob) y un viejo juez retirado y aficionado a escuchar ilegalmente las conversaciones telefónicas de sus vecinos, (un inconmensurable Jean-Louis Trintignant). A través de las conversaciones que los dos protagonistas mantienen, acaban hurgando en las heridas de su pasado, mientras que al mismo tiempo, descubrimos la historia de amor vivida por el juez cuando era joven, a través de las vivencias similares de una pareja de juristas que se nos muestra en tiempo paralelo. En Rojo, son los objetos (puertas, mobiliario, carteles, luces nocturnas...) los que plasman dicho color a lo largo de todo el film. Pero si algo se me quedó grabado en el consciente de esta imprescindible película, fue la escena en la que el juez le cuenta a la modelo, en un teatro vacío, su historia, escenificando con un vertiginoso movimiento de cámara, el recorrido de un objeto que cae desde los balcones del teatro hasta las butacas, según la historia que el juez cuenta. No es el único movimiento a destacar de Rojo, ya que el uso de la cámara a lo largo de toda la película es fundamental para conectar anímicamente con la historia de los personajes. Se trata de otro film que hay que mirar con lupa, ya que són muchos los recursos audiovisuales utilizados, algunos con una clara vocación de innovar (estamos hablando del año 94).




Dos años después de acabar esta trilogía, Krzysztof Kieslowski murió víctima de un cáncer. Fue una auténtica lástima su desaparición ya que éramos muchos los que conocimos su interesante trabajo, justamente con su obra final. La Filmoteca de Valencia le dedicó un ciclo al poco de su muerte y allí pudimos conocer, personalmente, al guionista de sus películas e inseparable mano derecha de Kieslowski, Krzysztof Piesiewicz, el cual ofreció una emotiva charla sobre la obra y vida de Kieslowski, y confesó la existencia de los guiones de una nueva trilogía inacabada titulada, Cielo, Infierno y Purgatorio..., dejando constancia de lo mucho que este autor polaco tenía aun por contar.

La trilogía Tres Colores está disponible en DVD en un pack con bastantes extras. Yo no sólo me hice con el pack, sino también con las bandas sonoras de cada película.

viernes 6 de noviembre de 2009

El comando Dublín vuelve a la carga

Pasada ya la tontería (la mía, ¡claro!) la factoría de ideas del Café Dublín (Valencia) se pone las pilas de nuevo. Hoy toca brainstorm... Ideas nuevas (y muy chulas) y reemprender los proyectos que han quedado en standby con algún... mmmm... ¿nuevos fichajes quizás?.





jueves 5 de noviembre de 2009

Propuestas interesantes: ERWIN OLAF

Os dejo en este post un par de imágenes del proyecto Royal Blood, del interesantísimo fotógrafo holandés Erwin Olaf. Con deciros que la primera imagen se titula Di y la segunda Jacky, creo que no os será muy difícil sacar conclusiones. Luego os dais un paseo por su website: www.erwinolaf.com. Fascinante.


domingo 1 de noviembre de 2009

Bitácora visual de un corto "viaje" interior.

Y ya de vuelta. Hubiera aprovechado una semana más, pero ya me sabía mal pasar tanto de contestar al móvil. El curro sigue estando ahí..., cosa que he podido corroborar cuando he llegado a casa, he enchufado el ordenador y ¡¡¡jodeeeerrrr!!!, 58 mails para leer. Del susto que me he llevado he salido propulsado hacia atrás, amarrado a la silla, a tal velocidad que he partido la mesa por la mitad, he desgarrado los sofás, he atravesado la pared, he cruzado el salón de la vecina de al lado (de paso la he saludado), y tras destrozar varias estancias (no todas de mi edificio) he llegado a la pizzería Piccola, al otro lado de la calle, y ya puestos me he pedido una 4 estaciones, sin alcachofa que no me gusta, por favor...

De mi viaje, poco que contaros, ya que, a quien principalmente debo contar algo es a mí mismo. No ha sido un trayecto de aventuras ni nada por el estilo. Se trataba de un viaje interior, en busca de los sabios para que me hablaran un poco y me dieran un par de hostias bien administradas para que salga de esta especie de bucle emocional en el que llevo metido más de lo que uno desearía. Y ¡coño! ¡que ya está bien de tanta tontería!. Mis cojones Mariloli. No os podéis imaginar la de basura que uno ha de tirar y lo idiotas que llegamos a ser, agarrados, como garrapatas, a la derrota. Uno lleva tanto tiempo luchando por sacar adelante las ilusiones, que cuando llega el momento en que todo está más cerca que lejos, va y a punto está de rendirse. Pues no. Por ahí no. La demanda ya está hecha... ahora toca creérsela (y creársela) uno mismo. Y las puertas que ya no dan más de si, cerradas a cal y canto, y la llave a hacer puñetas... Que otros incautos la cojan... Yo no... que ya sé lo que hay al otro lado.

Aquí os dejo mi bitácora visual de este viajecito. Por muy ligero de equipaje que fuera, mi pequeña Lumix es compañera de viaje vaya a dónde vaya, y debo reconocer que nunca imaginé que se le podría sacar tanto partido a una camarita compacta de tan sólo 6 megapíxeles, que me ha permitido captar paisajes bajo la luz de la luna hasta el punto de convertir la noche en día. Los formatos cuadrados, una pequeña licencia mía... Y el mar, como siempre, cerca.

Y mañana ya será otro día... ¡Vaya que si!




























viernes 23 de octubre de 2009

Me retiro de nuevo...

Me voy. Si, me voy... Desaparezco, mínimo por una semana. Necesito un reset o quizás un formateado de mi disco duro. Cojo el coche y para arriba, a ver hasta dónde llego. No tengo un amor en cada puerto (¡joder, si fuera así...! ¡qué locura!), pero si buenos amigos con alojamiento dispuestos a acogerme para compartir unas cuantas noches hablando de lo mundano y lo divino (que a mi se me da de perlas). Debo consultar a los sabios. Me llevo una cámara, mi cuaderno rojo nerosubianco (compré un montón en Roma) y un boli. Llevo casi 3 años (desde que volví de BCN) tremendamente agitados, en todos los sentidos. El último año, como ya he dicho en más de una ocasión, ha sido una año de vientos y por tanto de muchos movimientos. El vendaval final me sacudió el ombligo durante este verano y todavía no sé si he tocado tierra firme ya. La putada es que las corrientes dejaron demasiadas puertas abiertas. Creo que ya va siendo hora de cerrarlas y lanzar la llave bien lejos, que las cosas que vivimos no son ni para tanto, ni para tan poco; tan solo las complicamos nosotros. Por otro lado, supongo que será por la edad (aunque yo me parto con lo de la generación X, que parece que vuelve...), pero me encuentro ante una Y (lo más importante) que debo resolver: una mesa llena de cosas que he ido acumulando a lo largo de los años y que a primera vista transmite una sensación de montón, caos, desorden, pero que no deja de ser precisamente eso, un montón de cosas, y que, por tanto, tan solo requiere por mi parte un esfuerzo por poner cada una de esas cosas en su sitio y tirar a la basura las que ya no sirven para nada.

Hay veces que uno ha saber parar y tomarse un tiempo para resituarse. La gran mayoría del personal ni lo hace. El trabajar de freelance, al menos, me permite eso. Lo que no sé es por qué no lo he aprovechado antes. Son muchos frentes abiertos: trabajo, lugar en el mundo, caminito, la edad del sol, amor, sexo, proyectos, Nat vs. Bernat, los Mundos de Mon, Nikitas&Tarantinas, BCN, WK off... Y después de mucho tiempo de deconstruir, creo que ha llegado el momento de construir.

En un anterior post escribía estas palabras:

Vivo días extraños. Incompletos. Demasiado mundanos para las aspiraciones divinas que tenía. He intentado tocar el cielo con la punta del dedo índice, mientras sentía como mis pies dejaban de ceder a la gravedad. No así mi ombligo centrífugo que siempre acaba tirando para abajo. Vivo días lejanos. Algunos vividos. Otros soñados. Los más recientes ni tan sólo están verificados a falta de pruebas contundentes que certifiquen un solo momento de lucidez. Un 50% mías, un 50% de los que han estado de paso.

Vivo en espacios que nunca son los que realmente habito. Desdoblado. Aunque tengo uno en que me siento uno y no ciento uno. Mi pequeña parcela del mundo en un entrante que me acerca más a mi frontera líquida. Mi pequeño azul,. Aunque solo contemple desde allí su superficie, sin la necesidad (o miedo) de conocer (y reconocer) lo que oculta su mundo submarino…

Aunque una vez conocí a un ser acuático que me contó lo bello que podía ser ese espacio profundo.

Pero yo soy un ser líquido, no acuático, y temo disolverme.

Pues poco más puedo añadir. Que voy a estar un tiempo out y espero volver con las baterías cargadas, y más ligero de equipaje. A ver dónde planto el campamento base... Una cosa es segura: tiene que tener el mar cerca, aunque tema disolverme...

;)

jueves 22 de octubre de 2009

"Claustrofobia y un cadáver, el colmo de un neurótico..."

Aprovechando el reciente estreno de la última película de mi querido Woody Allen, Si la cosa funciona, aquí os dejo una de mis escenas favoritas de su filmografía, cuando Woody Allen y Diane Keaton se quedan atrapados en un ascensor, con un cadáver colgando del techo, en la película Misterioso asesinato en Manhattan. Impagable la reacción de Woody Allen cuando descubren el muerto... ¡Sensacional!.

martes 20 de octubre de 2009

¿Qué estoy pensado?

lunes 19 de octubre de 2009

Reencuentro literario con Kurt Wallander

jueves 15 de octubre de 2009

Genial Jan Garbarek

Si tenéis la suerte de asistir a un concierto de Jan Garbarek, os prometo que vais a vivir una experiencia alucinante. Este incatalogable saxofonista noruego es una de las bestias pardas de mi colección musical y pieza clave del fantástico sello ECM Records (cuyos discos me compro guiado por las sensaciones que me transmiten sus peculiares fotos de portada, y siempre acierto), junto a bichos como Keith Jarret, Dave Holland, Manu Katché o Charles Lloyd.

El pasado mes de agosto salió a la venta su último trabajo en directo Dresden. A ver si hay suerte y algún día se digna a tocar por estas lindes.

Aquí os dejo 3 temas (2 en directo) que no tienen desperdicio. ¡Genial Jan Garbarek!.

martes 13 de octubre de 2009

Belén 2009/2007. Archivos finales













lunes 12 de octubre de 2009

Metáfora en forma de chiste...

Hay veces que las reflexiones más curiosas (y acertadas) nos llegan de quien menos esperamos. En el anterior post os hablaba de la película Ágora y de las buenas sensaciones que me había dejado, tanto en lo audiovisual, como, sobretodo, en el interesantísimo argumento basado en los hechos ocurridos en la Alejandría del siglo IV, en pleno auge del cristianismo en los últimos días del Imperio Romano.

Pues bien, no han sido pocos los debates surgidos (y que van surgiendo) a raíz del visionado de la última película de Alejandro Amenábar. El tema da para mucho y más aun cuando uno se da cuenta de que en el fondo, poco han cambiado las cosas desde entonces, en cuestión de religiones. Pero sin duda, la anotación más curiosa e interesante sobre el tema de la religión me la ha aportado, precisamente, mi madre, con un chiste que en un primer momento puede parecer inocuo, pero que si te paras a pensar un poco, ¡joder! si da para rascar.

Cuenta mi madre que hay una inundación y un hombre permanece en su casa mientras ve como el nivel del agua va aumentando poco a poco. En eso que llega la policía con un equipo de rescate en zodiac y le dicen al hombre que van a proceder a rescatarle y que debe subir a la lancha. El hombre les contesta que no hace falta que lo rescaten porque él cree en Dios y sabe que él lo salvará. La policía decide marcharse y dejan al hombre rezando con el agua casi a la altura de la cintura. Al cabo de un rato llega otra patrulla de la policía, montada en otra lancha, y le vuelven a decir al hombre que suba antes de que sea demasiado tarde. El hombre, de nuevo, les dice que no se preocupen, que él se queda rezando a Dios porque sabe que él lo salvará. La policía vuelve a marcharse. Por tercera vez, otra patrulla de la policía aparece en el lugar y se repite la misma conversación y el hombre vuelve a quedarse rezando en el sitio, con el agua ya por encima del pecho, convencido de que Dios le salvará. Finalmente, el hombre muere ahogado y rápidamente sube al cielo y se encuentra con Dios, a las puertas del mismo, recibiendo a los nuevos inquilinos. El hombre, enfadado se acerca y le dice: estoy muy decepcionado contigo, he confiado en tí para que me salvaras y al final me he muerto ahogado. Dios se gira y le contesta severamente: mira tío, no te enteras ¿eh?, hasta 3 veces te he enviado a la policía en lancha para que te subieras y tú has seguido a tu entera bola, así que ahora no te quejes...

Pues eso mismo...

sábado 10 de octubre de 2009

ÁGORA: de visión imprescindible.


Hacía mucho tiempo que una película no me removía las entrañas con la intensidad y la fuerza vital con que lo ha hecho la última obra (maestra) de Alejandro Amenábar: ÁGORA. Siete amig@s hemos ido al estreno hoy mismo, y siete amig@s nos hemos quedado pegados a las butacas, sin poder levantarnos, cuando ya desfilaban por la pantalla los títulos de crédito finales.

Ágora es un film de visión imprescindible y de una belleza visual en sus imágenes portentosa, que mete, no solo el dedo, sino un brazo entero en la llaga a la hora de plasmar la sinrazón que ha formado parte (y forma, todavía hoy en día) de la gran mayoría de aspectos que rodean la historia (antigua y moderna) de aquellas religiones (las más y las menos) surgidas del cristianismo. Y ¡ojo!, digo cristianismo porque es precisamente la que sirve de argumento en el film de Amenábar, pero no nos equivoquemos, porque estamos ante un espejo ante el cuál se deberían de mirar casi todas (por no decir todas) las religiones existentes hoy en día, vengan de dónde vengan y vayan a dónde vayan. ¿O es que hay quien todavía piensa que la religión, tan cuál la interpretan los hombres, es sinónimo de pacificación?, ¿de amor al prójimo?, ¿de no haber roto un plato en la vida?, ¿de ser poseedores de la verdad absoluta?. ¡Joder!, es que son precisamente todos los religiosos los que deberían de acudir en masa a ver esta película simplemente para cuestionarse (que no es malo), dudar (que tampoco es malo), analizar (que es necesario) sus creencias y sobretodo la metodología con que entienden, expanden, transmiten, veneran, etcétera..., dichas creencias. Es precisamente en una de las escenas de Ágora dónde aparece el quid de la cuestión en una simple pregunta: ¿es que vosotros no tenéis dudas?. ¿No os preguntáis?. ¿Tan seguro estáis de que la única verdad está en posesión vuestra?.

Ágora es una película valiente. Tan valiente como Hipatia (Rachel Weisz), la astrónoma y filósofa que luchará por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo ante la barbarie resultante del imparable e irracional ascenso al poder de los cristianos. Porque, las creencias acaban dónde nace el saber, y mira tú por dónde, que la gran hazaña de estos denominados cristianos (pero, ¿de verdad entendieron el mensaje de Jesucristo?) es provocar una sangrienta revuelta en Alejandría que llevará a la destrucción de su legendaria biblioteca, prohibiendo, marginando y convirtiendo en pagano todo aquello que no es conforme a su doctrina (¡uis!, ¿de qué me suena esto?).

Pero he ahí, ante todo ese disparate, a una mujer única, libre (pensadora), que mientras cristianos y judíos se dedican a matarse entre ellos a pedradas en nombre de Dios, ella se preocupa por entender, saber, descubrir, investigar, e incluso DUDAR de sus propios conocimientos (¿hacen lo mismo las religiones?) para partir de nuevo de cero en su afán por resolver un enigma (el movimiento de la tierra y los astros) y cuyas conclusiones servirían, muchos siglos después, para que Johannes Kepler comprendiera, por primera vez, el movimiento de los planetas.

Ágora es una película, pero está basada en esos hechos históricos que muchos se niegan a reconocer (todavía hoy temen que la ciencia y la sabiduría mate a su dios). La oscura trastienda dónde se han forjado los pilares que sostienen hoy en día a la gran mayoría de las religiones (manipulación, anulación de la capacidad de pensar por si mismo del individuo, sectarismo, poder, tergiversación de la realidad e incluso de sus propias escrituras sagradas en pro de sus intereses). Y lo peor de todo es que 1700 años después de los hechos ocurridos en Alejandría, todas ellas siguen con la misma paranoia y obsesión por controlar el alma humana convencidos de que en su metodología no puede existir la duda.

Como siempre, os dejo aquí el trailer, y también os invito a que conozcáis y sepáis un poco más de la verdadera Hipatia en la que se inspira esta contundente y preciosa película. Para saber hay que empezar por querer buscar, y no será porque hoy en día no tenemos suficiente información a la que poder acceder. ¿Recordáis aquella frase de La Bola de Cristal?: si no quieres ser como éstos, LEE... Pues eso.

viernes 9 de octubre de 2009

Cositas nuevas... Reencuentro con Belén...


Más canciones de mi "banda sonora" más reciente...


Keane: Try Again

I FELL ASLEEP ON A LATE NIGHT TRAIN
I MISSED MY STOP AND I WENT ROUND AGAIN
WHY WOULD I WANT TO SEE YOU NOW?
TO FIX IT UP, MAKE IT UP SOMEHOW.

BABY ILL TRY AGAIN, TRY AGAIN
BABY I DIE EVERY NIGHT, EVERY TIME

WHAT I WAS ISNT WHAT I AM
ID CHANGE BACK BUT I DONT KNOW IF I CAN

STILL ILL TRY, TRY AGAIN, TRY AGAIN
BABY I DIE EVERY NIGHT, EVERY TIME

BUT I WAS MADE THE WAY I AM
IM NOT A STONE; IM JUST A MAN
LAY DOWN YOUR ARMS AND I WILL LAY DOWN MINE
RIP BACK THE TIME THAT WEVE BEEN WASTING

GOD I WISH YOU COULD SEE ME NOW
YOUD PICK ME UP AND YOUD SORT ME OUT

BABY ILL TRY AGAIN, TRY AGAIN
BABY I DIE EVERY NIGHT, EVERY TIME

ME DORMÍ, TARDE EN LA NOCHE, EN UN TREN
PERDÍ MI PARADA Y REGRESÉ
¿POR QUÉ QUERRÍA VERTE AHORA?
PARA ARREGLARLO, PARA COMPONERLO DE ALGÚN MODO

NENA, LO INTENTARÉ, LO INTENTARÉ OTRA VEZ
NENA, MUERO CADA NOCHE, CADA MOMENTO

LO QUE FUI NO ES LO QUE SOY
HE CAMBIADO PERO NO SÉ SI PUEDO

SEGUIRÉ INTENTANDO,INTENTANDO OTRA VEZ, INTENTANDO OTRA VEZ
NENA, MUERO CADA NOCHE, CADA MOMENTO

PERO FUI HECHO DE LA MANERA QUE SOY
NO SOY UNA PIEDRA, SOY SOLO UN HOMBRE
BAJA TUS BRAZOS Y BAJARÉ LOS MÍOS
RETROCEDE EL TIEMPO QUE HEMOS DESPERDICIADO

DIOS, DESEARÍA QUE PUDIERAS VERME AHORA
TU SOLÍAS ESCOGERME Y ME SEPARABAS

NENA SEGUIRÉ INTENTANDO, INTENTANDO OTRA VEZ
NENA, MUERO CADA NOCHE, CADA MOMENTO

jueves 8 de octubre de 2009

Relatos cotidianos de Nat: Y

Vivo días extraños. Incompletos. Demasiado mundanos para las aspiraciones divinas que tenía. He intentado tocar el cielo con la punta del dedo índice, mientras sentía como mis pies dejaban de ceder a la gravedad. No así mi ombligo centrífugo que siempre acaba tirando para abajo. Vivo días lejanos. Algunos vividos. Otros soñados. Los más recientes ni tan sólo están verificados a falta de pruebas contundentes que certifiquen un solo momento de lucidez. Un 50% mías, un 50% de los que han estado de paso.

Vivo en espacios que nunca son los que realmente habito. Desdoblado. Aunque tengo uno en que me siento uno y no ciento uno. Mi pequeña parcela del mundo en un entrante que me acerca más a mi frontera líquida. Mi pequeño azul,. Aunque solo contemple desde allí su superficie, sin la necesidad (o miedo) de conocer (y reconocer) lo que oculta su mundo submarino…

Aunque una vez conocí a un ser acuático que me contó lo bello que podía ser ese espacio profundo.

Pero yo soy un ser líquido, no acuático, y temo disolverme.


viernes 2 de octubre de 2009

Músicas que abren corazas...

En 1999, David Lynch decidió salirse de su inquietante mundo cinematográfico para regalarnos una de las joyas del cine fronterizo norteamericano, The Straight Story (Una historia verdadera, aquí en España), con permiso de la inconmensurable Paris Texas de Wim Wenders (a la que pronto le dedicaré un post). En la retina se nos ha quedado a muchos las imágenes de ese entrañable viaje que Alvin emprende a Winsconsin, para reencontrarse con su hermano mayor, a bordo de un tractor que no es capaz de superar los 30 km por hora. También supuso el descubrimiento de ese actorazo que fue Richard Farnsworth, por desgracia tarde, ya que fallecería un año más tarde, después de ser nominado al oscar por este papel precisamente...

Pero si algo tiene The Straight Story que la hace especial es, sin lugar a dudas, una de las bandas sonoras más tristes y tiernas que recuerdo, obra de otro genio de nuestro tiempo, Angelo Badalamenti, y que en este film adquiere una dimensión al 50% (o más) con las imágenes, para formar un conjunto audiovisual precioso, lo mires por dónde lo mires (y oigas).

Seguro que a muchos os sonará el tema principal, Country Waltz, pero el que a mi me abrió la coraza con la precisión de un bisturí fue Country Theme, que me acompañó durante muchos paseos (o corriendo) a orillas de mi frontera líquida in heavy rotation en mi MP3.

Aquí os dejo estas dos maravillas musicales, no aptas para iconoclastas auditivos. Os recomiendo cerrar los ojos, quitarse las pajas mentales de la mollera, y dejarse llevar... Os aseguro que cuando finalice la música algo habrá cambiado... jejeje (tendréis que averiguar qué).


miércoles 30 de septiembre de 2009

... Y el segundo vídeo aparecido...

Como os prometí en el post de ayer, aquí está el segundo vídeo extraído del CD que apareció en la misma zona dónde días antes encontré la famosa caja de cartón.

El siguiente material, ¡uf!, no os podéis hacer una idea de lo contento que me ha puesto haberlo encontrado. Corresponde a una especie de documental que realicé, más o menos por las mismas fechas que el vídeo anterior (finales del 2000), a partir de imágenes grabadas en mi estudio y otras grabadas en el taller de Francesc Naval (mi maestro en todo esto del diseño gráfico y amigo). Lo curioso del contenido es que, en mi caso, es todo un documento de la época en la que aun combinaba mi trabajo clásico como fotógrafo (revelado en laboratorio, luz roja...) con el uso ya del ordenador para trabajos de diseño. En el caso de Francesc, lo vemos en plena faena en su faceta de artesano del vidrio (si no me equivoco, ese mismo año le concedieron el Premio a la Innovación de la Cámara de Comercio de Valencia) Eran los tiempos de la townlife (vida de pueblo), unos años antes de mi aventura en Barcelona. Son imágenes, para mi, con un significado especial, en plena efervescencia de la etapa de mi primer estudio, Contrast, durante la cual, Francesc y yo nos lo pasamos pipa diseñando, charlando y compartiendo mil historias que poco a poco las convertíamos en piezas gráficas llenas de simbología. Aun hoy hay quien me pregunta ¿pero de qué coño iba vuestro rollo?, ¡jajaja!.

El documental era bastante largo, así que os he cargado un fragmento dividido en 2 partes.

martes 29 de septiembre de 2009

Y también han aparecido vídeos...

Bueno. Si en el anterior post os mostraba más imágenes de aquella caja perdida que os comenté, ahora tocan un par de vídeos, que estaban en un CD en la misma zona donde apareció la caja de cartón. También daba por perdido este material audiovisual y cuando me lo he encontrado, casi abro un boquete en la escayola del techo del pasillo del salto (de alegría, of course) que he dado.

Por ahora os cuelgo el primero y os preparo para mañana un nuevo post con el segundo. Este primer vídeo corresponde a una sesión de fotos, en mi estudio, para una web que hice, creo que a finales del año 2000, si no me falla la memoria. Era una web para un taller de luthería, y en la sesión podéis ver las pirulas que a veces nos tenemos que montar, los fotógrafos, con 4 cuartos, para hacer nuestro trabajo. Si por una de aquellas, alguno de los violines que aparecen colgados, hubiera caído al suelo, os juro que, sabiendo lo que valían, a mi me hubiera dado allí mismo un infarto. Como anexo, he colgado también una foto de una pieza decorativa que salió de dicho trabajo y que mi amigo Raül, co-propietario de dicho taller de luthería, me encargó para el salón de su pisito de entonces.



Más fotos encontradas en la caja perdida...

En un anterior post os contaba como habían aparecido, en una caja de cartón perdida, un montón de fotos que daba ya por desaparecidas. Pues nada, aquí van algunas más que he ido desempolvando. No os podéis imaginar las sensaciones que le produce a uno reencontrarse de nuevo con estos momentos inmortalizados.

Sesión fotográfica allá por el 2000, creo...


De esa misma sesión, aquí tenemos a mi amigo Salva captando la frontera líquida...


Esto quiero pensar que es algún tipo de brainstorm en mi piso hace también un buen montón de años...

El equipo de redacción de la revista Horari d'Estiu, allá por 1993, creo... Yo a la derecha de la imagen.

Proyecto En Dansa. A mi lado la bailarina y coreógrafa Ana Ramírez. Año 2000. Sí, el pelo canario era mío...

¡Que buena esta foto!. Año 1996. Con la fotógrafa Carol Teruel, entre las 6 y las 7 de la mañana, haciendo experimentos de fotografía infraroja.

En mi estudio. Supongo que por el año 2000 o por ahí.

¡Joder!. En mi estudio (no veas las pintas que tenía antes) en el año 1993.

Mi primera exposición individual, en septiembre de 1992.

Equipo del Musicat. En 2000 creo...

Mi primer equipo informático. Año 1998. Lo del cactus encima de la torre tiene su explicación. Mi abuela oyó un día por la tele que decían que los cactus funcionaban de puta madre como antivirus, y ya veis... decidió regalarme un antivirus... El problema es que mi abuela entendió mal, ya que lo que querían decir en dicho programa era algo así como que los cactus absorbían las ondas malignas de los equipos electrónicos... Pero bueno... En homenaje a mi abuela, lo tuve una buena temporada ahí encima...

Mi época de profe en la Escola Municipal de Fotografia d'Algemesí. Aquí una sesión de prácticas de mis alumnos allá por el año 1996.


Y bueno, no toda la teoría la daba en clase...

Bueno, bueno... Esta foto tiene su historia. Se trata de la primera sesión que hice con una modelo (una amiga de entonces, Silvia), y esto tiene que ser del año 1990, creo. Pero la historia de esta foto y de todas las que hice en esa sesión tiene tela. En 1991 yo entré a estudiar Imagen y Sonido, y con lo pardal que estaba, perdí estos negativos (ni idea de por dónde). Pues nada resulta que una año más tarde, un pavo de 2º curso presentó estas fotos como un trabajo suyo, y tuvo tan mala suerte que fue a presentárselas a Paco Català, profesor de tecnología audiovisual que yo tenía y al que mira por dónde le había enseñado estas fotos durante el primer curso. Paco enseguida supo que esas fotos no eran de ese tío y se puso en contacto conmigo. Resulta ser que esos negativos los perdí en las aulas de la ampliadoras un año antes, y el menda se los encontró y se los quedó. Yo, sin comerlo ni beberlo, recuperé tan preciado tesoro, y al pavo, pues no sé ni lo que le pasó, pero espero que si ha seguido en esto de la imagen no haya ido por el mismo camino...

Esta foto creo que debe ser de 1993. La modelo se llama Yolanda y mira por dónde es hermana de Silvia, la modelo de la foto anterior. Con Yolanda hice un reportaje al que le tengo mucho cariño y que podéis encontrar en el apartado de retratos de mi web.

Bueno, y cuando no había ordenador, las fotos las retocaba así... Pincel, Ecoline, y algodoncillos para las orejas.

Y para acabar, una foto de la primera sesión individual que hice con Belén, mi modelo fetiche y amiga, con la que llevo colaborando casi 10 años.